Quiste de Baker

El quiste de Baker es una inflamación en la cara posterior de la rodilla. Se produce por un aumento del líquido sinovial en la articulación de la rodilla.

Se trata de una lesión típica en deportistas que  han sobrecargado su musculatura gemelar y tibial, o en personas con desgaste de la articulación a lo largo de los años.

A la palpación se puede notar un bultito, por ese motivo también es denominado quiste poplíteo. El quiste puede agrandarse y tomar espacio entre la musculatura isquiotibial, más concretamente el semimembranoso, y entre la inserción del gemelo en su parte más medial, es decir, su localización interna del hueco poplíteo.

Esta extravasación del líquido proviene por un defecto en la articulación que lo rodea, cuyo problema provoca que se forme ese saquito, el cual puede variar de tamaño durante el día. El líquido del que está formado causa una lesión capsular de la cara posterior de la rodilla afectada.

Síntomas

  • Inflamación en cara posterior de la rodilla y en ocasiones hinchazón de la pierna.
  • Dolor en la articulación de la rodilla afectada.
  • Molestias del área intraarticular, con agarrotamiento de la zona.
  • Musculatura agarrotada, por descompensación muscular, como debilidad y puntos de tensión específica.
  • Rigidez intraarticular ante la inmovilización o tiempo prolongado de flexión forzada.
  • Sensación de “bultito” en la cara posterior de la rodilla afectada.
  • Dolor ocasional, aunque no siempre constante.
  • Variación del tamaño del quiste a lo largo del día, y en ocasiones sin motivo aparente.
  • Signo del cepillo positivo (es decir, ligeros sonidos óseos ante la fricción de la rótula sobre su articulación.)

Causas

  • Descompensación de la musculatura que engloba la articulación femoropatelar.
  • Lesiones previas en articulaciones adyacentes, que favorecen la desviación ligera de la rodilla ante el dinamismo.
  • Rotura de menisco.
  • Signos incipientes artrósicos de la rodilla.
  • Condromalacia rotuliana
  • Enfermedades reumáticas (artritis reumatoide)

¿Cómo se diagnostica el quiste de Baker?

En algunas situaciones se detecta en una simple exploración, ya que en ocasiones no refieren sintomatología. Aun así, existen varias pruebas de diagnóstico médico para cerciorarnos del estado del quiste y la afectación intraarticular del complejo de la rodilla. Entre dichas pruebas destacan:

  • Ecografía para ver el líquido y su estado.
  • Resonancia magnética. Ésta prueba permite encontrar la causa que lo ha producido y tener una visión global de la rodilla.
  • Radiografía, especialmente para saber el desgaste óseo de la articulación o compresión del fémur con la meseta tibial.

¿Cuál es el tratamiento fisioterápico del quiste de Baker?

El fisioterapeuta tras la exploración del paciente y junto con una correcta anamnesis de su historia clínica, puede sospechar de la existencia de un quiste de Baker. El paciente puede aportar alguna prueba de diagnóstico por imagen (ecografía, resonancia magnética o radiografía), para poder conocer la afectación del quiste.

Técnicas:

  • Descarga de la musculatura, tanto anterior (cuádriceps) como posterior (zona gemelos e isquiotibiales). La liberación muscular aliviará los problemas tensionales del paciente.
  • Radiofrecuencia Human Tecar®: unido a la terapia manual, alivia los síntomas de agarrotamiento muscular, que unido a técnicas drenantes,ayuda a la disminución de la inflamación del quiste.
  • Sinergy Viss®: gracias a la vibración mecanosonora, ayuda a disminuir los síntomas propios de  la patología y aporta ligereza a la pierna en su conjunto, por lo que también favorece el aumento de amplitud articular.
  • Ejercicios de estiramiento de la musculatura de todo el miembro inferior, desde cadera hasta el tobillo, ayudando así al deslizamiento de los husos intermusculares.
  • Ejercicios propioceptivos que reeduquen los movimientos de la rodilla y fortalezcan la musculatura.

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Por | 2019-11-14T18:08:29+00:00 noviembre 14th, 2019|Fisioterapia, Lesiones|Sin comentarios