Osteoporosis y actividad física

¿Qué es la osteoporosis?

La osteoporosis es una enfermedad en la que se reduce la densidad del tejido óseo. Esto provoca debilitación en los huesos debido a una desmineralización de los mismos.

Generalmente se consideran como los principales factores que promueven la disminución de la masa ósea los periodos prolongados de inactividad y la disminución de la carga sobre el esqueleto.

Se trata de una de las principales causas de discapacidad en mujeres mayores, pero es una patología que cada vez afecta a las mujeres en edad más temprana.

Erróneamente se piensa en evitar el movimiento para disminuir el riesgo de provocar fracturas. Sin embargo, numerosos estudios nos sugieren totalmente lo contrario. Está demostrado que la carga mecánica lograda a través del ejercicio mejora la calidad del hueso. Esto aumenta la densidad ósea y fortalece la musculatura, disminuyendo el riesgo de fracturas.

¿Qué deporte puedo hacer?

Antes de ponernos en marcha e iniciar la actividad física, debemos tomar una serie de precauciones e informarnos sobre qué actividades son las adecuadas para realizar de forma segura y nos aportarán mayor beneficio. También es importante realizar una densitometría para valorar la densidad de nuestros huesos y poder adecuar el programa de ejercicios.

Si llevamos a cabo una actividad física bien dirigida podremos obtener numerosos beneficios, entre ellos:

  • aumento de la masa muscular
  • mejora del equilibrio
  • reducir el riesgo de fractura
  • mejorar la postura
  • alivio o disminución del dolor o molestias

A la hora de la elección del tipo de actividad, lo primero es ponernos en manos de profesionales como un fisioterapeuta o entrenador personal especializado en el tratamiento de personas con osteoporosis.

Los estudios señalan que el tipo de ejercicios que mayor mejoría produce sobre la densidad ósea, son aquellos en los que se trabaja con carga mecánica sobre el hueso, es decir, aquellos en los que los huesos soportan el peso del cuerpo o cuando existe la resistencia al movimiento, por ejemplo, con la utilización de pesas, bandas elásticas o máquinas de pilates.

Podemos afirmar que aquellas personas que realizan estos ejercicios específicos, presentan menos pérdida de densidad ósea que aquellos que no se ejercitan.

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Por | 2019-11-25T10:08:53+00:00 noviembre 25th, 2019|Enfermedades, Fisioterapia, Mujer, Tratamientos|Sin comentarios