La nutrición durante el cáncer de mama

La nutrición y la actividad física juegan un papel muy importante en el tratamiento de las mujeres con cáncer de mama. De este modo, no sólo los tratamientos convencionales son útiles, sino que hay tratamientos alternativos que, si bien es cierto que no curan la enfermedad, contribuyen a la mejora de la calidad de vida.

En lo referente a la nutrición, se parte de la premisa de que una dieta y un estilo de vida saludable se traducen en una buena salud en general. Es importante tener claro que hay factores que no pueden controlarse. Sin embargo, hay otros que hacen que una persona tenga mas probabilidades de tener cáncer de mama y que podemos cambiar, como por ejemplo el sobrepeso, la falta de ejercicio y beber demasiado alcohol o fumar.

La alimentación durante la enfermedad

Alimentarse bien durante el tratamiento puede contribuir a mantenerse saludable, a mantener la energía, a obtener los nutrientes adecuados y a evitar el aumento de peso imprevisto.

Las recomendaciones mientras se esté recibiendo quimioterapia o radioterapia son las siguientes:

  • Beber al menos 8 vasos de bebida no calórica o bajas en calorías, preferentemente agua: no consumir la suficiente cantidad de líquido puede provocar aturdimiento, náuseas, constipación, fatiga e infección del tracto urinario.
  • Es preferible tomar comidas pequeñas espaciadas de forma regular a lo largo del día. En ningún caso conviene saltarse comidas.
  • Hay que incorporar porciones de alimentos magros, ricos en proteínas en la mayoría de las comidas. Entre ellos conviene incluir productos lácteos sin grasa o de bajo contenido en ella, carne blanca de ave o carnes magras, pescados y huevos.
  • Alimentos ricos en fibra como hojas verdes o frutas.
  • Limitar el consumo de azúcares refinados como dulces, jugos y refrescos. El elevado consumo de azúcares refinados puede provocar cambios bruscos en los niveles de azúcar en sangre y pueden agregar demasiadas calorías a la dieta.
  • Suplementos de calcio y de vitamina D.
  • Ácido fólico.
  • Limitar el consumo de alcohol o mejor aún, evitarlo por completo.

¿Cómo evitar la intoxicación alimentaria durante el cáncer de mama?

Es importante tener en cuenta que los pacientes que están recibiendo quimioterapia tienen mayor riesgo de contraer una infección o enfermedad transmitida por los alimentos, y esto se debe a que los tratamientos pueden reducir el número de glóbulos blancos en el cuerpo, siendo estos los encargados de combatir las bacterias. Por lo tanto, en estos casos conviene evitar alimentos que no se preparen, almacenen o manejen correctamente.

Los síntomas de una intoxicación alimentaria son calambres abdominales, vómitos, diarrea y fiebre. Os damos algunas recomendaciones para evitar este tipo de intoxicaciones:

  • Evitar comprar paquetes rasgados o con fugas y artículos enlatados que tengan abolladuras.
  • Hay que elegir frutas y vegetales no golpeados.
  • No comprar ni consumir alimentos caducados.
  • Al comprar hay que elegir los alimentos congelados o refrigerados en último lugar, pues hay que evitar que tales alimentos pasen tiempo fuera del refrigerador.
  • Solo comprar productos lácteos pasteurizados. Des este modo, hay que evitar quesos como el brie, camembert, mozzarella cruda fresca o algunos quesos azules.
  • Comprar únicamente huevos refrigerados.
  • Con respecto al descongelado de los alimentos, es preciso descongelarlos introduciéndolos en la nevera; a través de agua fría tras la introducción del alimento en una bolsa a prueba de fugas; o en el microondas. En ningún caso hay que dejar que los alimentos se descongelen en la encimera, pues de esta manera se favorece la aparición de bacterias.
  • Durante la preparación de los alimentos es importante incidir en la limpieza, siendo tan importante la limpieza de los alimentos, como de la superficie de trabajo o de las manos. Las frutas y verduras deben lavarse con agua antes de ser manipuladas.
  • A la hora de cocinar, hay que evitar comer mariscos y carne, carne de ave o huevos crudos o semi crudos. Por otro lado, para enfriar los alimentos calientes hay que dividir las porciones grandes en porciones más pequeñas.

¿Se aumenta de peso durante el tratamiento?

Una buena alimentación además de traducirse en una buena salud es importante para evitar un aumento de peso desproporcionado. Los distintos factores que contribuyen al aumento de peso en mujeres en tratamientos son

  • Retención de líquido debido a la composición de los fármacos quimioterápicos
  • Comienzo temprano de la menopausia
  • Disminución de la actividad física, depresión y ansiedad, aumento del apetito debido a los esteroides, así como comer por causas emocionales o para consolarse.

Es importante buscar un equilibrio de los alimentos dentro del plato, de manera que se buscará que el plato esté representado en un 50 % por vegetales, en un 25 % por carbohidratos y en un 25 % por proteínas magras.

  • Dentro de los vegetales hay que potenciar el consumo de aquellos que carecen de almidón: brócoli, repollo, coliflor, hojas verdes, hongos, pimientos y tomates.
  • En lo que se refiere a los carbohidratos, hay que potenciar los ricos en fibra o frutas: granos enteros (arroz integral, pasta de trigo entero, quinoa, cebada), vegetales con almidón (patata, calabacín, maíz) o frutas enteras (bayas, manzanas, peras, kiwis, naranjas).
  • Dentro de las proteínas conviene ingerir: pescado, legumbres, productos lácteos sin grasa o de bajo contenido en grasa y huevos.

¿Cómo pueden dividirse los distintos alimentos en las distintas comidas?

El desayuno ha de estar compuesto por:

  • Una pieza de fruta o zumo.
  • Lácteos como yogur, queso o leche. Se aconseja el consumo de leche desnatada por su menor contenido en grasas.
  • Cereales de desayuno o en forma de pan, acompañados de queso o jamón cocido.

Tanto las comidas como las cenas tienen que estar compuestas por:

  • Pasta o arroz o patatas o legumbres o cereales o pan, preferiblemente en las comidas, pues aumentan el índice glucémico.
  • Verdura cocida o cruda como ensalada. Además, se recomienda que el consumo de verduras cocidas se produzca por la noche, porque son más fáciles de digerir.
  • Carne, pescado, huevo o marisco, o sustitutivos como tofu o seitán.
  • Fruta o lácteo.

Para los almuerzos y las meriendas han de combinarse diferentes alimentos, como los cereales, las frutas, las tostadas de pan o los frutos secos.

Además, diariamente han de consumirse 25-30 g de fibra. Por último, respecto al consumo de grasas se deben consumir los que han demostrado que confieren protección cardiovascular, que son los monoinsaturados (como el citado aceite de oliva o los frutos secos); o los ácidos grasos poliinsaturados como el omega 3. Sin embargo, el consumo de ácidos grasos saturados como la grasa animal deberían limitarse.

Conclusiones

El principal problema encontrado con respecto a la dieta es que muchas mujeres experimentan una gran ganancia de peso a causa del tratamiento por lo que tienden a comer menos para contrarrestar este aumento de peso. Esta no es la solución, pues deben alimentarse correctamente para estar fuertes y sanos para afrontar el tratamiento, por lo que no hay que comer menos, sino comer aquello que nos confiere más nutrientes, evitando en todo caso el consumo de grasas saturadas y azúcares.

Como conclusión, no sólo los tratamientos convencionales son útiles, sino que hay tratamientos alternativos que, si bien es cierto no curan la enfermedad, contribuyen a la mejora de la calidad de vida. Alimentarnos mejor, es una herramienta que está al alcance de todos. Nuestra nutrición es nuestro combustible, haz que tu alimento sea tu medicina.

 

Artículos relacionados

 

Por | 2018-10-22T12:21:53+00:00 octubre 19th, 2018|Enfermedades, Nutrición|Sin comentarios