La controversia de las “leches” vegetales

En los últimos tiempos, por diversos motivos, el consumo de leche de vaca ha disminuido un 20%. Sin embargo, el consumo de bebidas vegetales ha aumentado un 16%. Existen muchas razones por las cuales se nos aconseja evitar el consumo leche de vaca. Actualmente mas del 40% de la población occidental es intolerante a la lactosa. Esto se traduce en molestias digestivas del tipo: hinchazón abdominal, digestiones pesadas, cólicos, estreñimiento, gases, etc. y en la mayoría de los casos no están diagnosticados.

Aunque no padezcamos esta intolerancia de manera tan marcada, o no desarrollemos sintomatología, la leche de vaca produce una digestión más pesada debido a la caseína, que  es difícil de digerir. A esto, le debemos sumar el hecho de que el sistema de producción de leche suministra una gran cantidad de antibióticos a las vacas (por ejemplo, para evitar las mastitis), que pasan a la leche. Así como hormonas destinadas a los terneros para su desarrollo, que dificultan aun más su digestión y ponen en duda que sea un alimento de valor nutricional para los humanos.

Como alternativa a ello, surgen las bebidas vegetales, debido a la necesidad de muchas personas de consumir algún “liquido blanco” como sustitutivo de la leche de vaca.

No todas las leches vegetales que se ofrecen en el mercado tienen la misma calidad nutricional. Debemos prestar especial atención al porcentaje de cereal o legumbre que contienen, debiendo encontrarse entre un 7% y un 14%. También debemos observar que no contengan azúcares añadidos, ya que normalmente al tratarse de bebidas derivadas de cereales, los presentan de manera natural.

Pero, ¿qué pasa con el calcio de la leche de vaca?

Muchas críticas hacia las leches vegetales argumentan que en su mayoría se trata de agua, pero olvidan que la leche de vaca que se comercializa contiene entre un 88% y un 90% de agua.

En cuanto al calcio, existen muchos mitos sobre no consumir leche de vaca y sufrir una desmineralización que nos lleve a la osteoporosis. Nada mas lejos de la realidad. Existen muchísimos alimentos con un porcentaje bastante más alto en calcio y que, de hecho, lo absorbemos y fijamos mejor en los huesos que el que obtenemos a partir de la leche de vaca.

Por ejemplo, un plato de brócoli contiene más calcio que un vaso de leche y se asimila mejor. También podemos optar por unas almendras con un yogur, el repollo, los garbanzos o cualquier verdura de hoja verde contienen entre el doble y el triple de calcio que un vaso de leche.

¿Qué tipo de “leche” es la más recomendable?

A continuación, os elaboramos una lista con las mejores leches vegetales y sus beneficios.

AVENA

  • Contiene un buen aporte de nutrientes, perfecta para el día a día.
  • Hidratos de carbono complejos.
  • Potasio, calcio, hierro y magnesio.
  • Alto contenido en proteínas.
  • Ácido linoleico, avenasterol y lecitina (controla el colesterol y previene problemas cardiovasculares).
  • Avenina: mejora el sistema nervioso (problemas de insomnio o ansiedad).
  • Betacarotenos: mejora el transito intestinal, evita diarrea y estreñimiento, previene gastritis.

ALMENDRAS

  • Ayuda a mantener huesos fuertes por el calcio y el magnesio, previniendo la osteoporosis.
  • Mejora el funcionamiento del sistema nervioso por el aporte de triptófano y vitamina B (estrés, ansiedad, insomnio).
  • Buen funcionamiento cerebral por el fósforo, sin llegar a impedir la fijación de calcio.
  • Muy recomendable para deportistas por el aporte de energía con el manganeso y cobre (combate radicales libres).
  • Presenta vitamina D y fibra, fundamental para regular el transito y mejorar la piel, pelo y uñas.

ARROZ

  • Pobre a nivel nutricional, el arroz blanco apenas aporta vitaminas y minerales, pero si posee un alto porcentaje en azucares simples.
  • Lo ideal sería que fuera 100% arroz integral para que fuera más nutritiva.

SOJA

  • Siendo la más conocida de las leches vegetales y primera opción como alternativa a la leche de vaca, no es la más recomendable.
  • La soja es una leguminosa, y como consecuencia es difícil de digerir, pudiendo provocar pesadez digestiva (aumento de gases).
  • Además, en ella encontramos un antígeno que dificulta la correcta absorción de hierro y yodo.
  • También se dan casos de aumento de la mucosidad.
  • Otro de los factores a tener en cuenta es que la soja es un producto estrogénico, que si estamos en edad fértil o tenemos antecedentes de tumores hormonales estrogénicos deberíamos evitar.

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Por | 2018-04-25T11:02:32+00:00 abril 24th, 2018|Alimentos, Nutrición, Salud|Sin comentarios