El dolor, aprender a identificar todas sus variaciones

Ese pinchazo que he sentido… ¿serán agujetas, un tirón o me he roto?. En alguna ocasión nos habremos hecho estas preguntas al sentir un dolor concreto. Puede haber sido realizando alguna actividad cotidiana, practicando deporte o en el desarrollo de nuestro trabajo.  Tendremos la duda de si responde a una lesión de alguno de los tejidos del cuerpo o no. Por ello, no sabremos bien si aguantarlo y esperar unos días a ver si remite, o directamente acudir a algún profesional de la salud. En este post vamos a intentar daros unas pistas para ayudaros a identificar los distintos dolores que podremos tener.

¿Cuántos tipos existen?

Dolor neuropático:

Se trata de un dolor neurológico, se denomina de tipo eléctrico o lacinante e irtemitente. Suele ir acompañado de parestesias que pueden atribuirse a la compresión o irritación de un nervio periférico.

Dolor somático:

Generalmente se describe como sordo. Puede ser intenso o leve y asienta en estructuras no neurológicas (músculo, ligamento, tendón, hueso…). Normalmente no tiene la cualidad eléctrica de los dolores nerviosos.

Dentro del dolor somático, en función de la estructura lesionada, puede tener características diferentes como vamos a ver a continuación:

El tendón.

Los tendones son la estructura más susceptible de sufrir lesiones por sobreuso pero también pueden sufrir lesiones agudas. Su dolor no se irradia, se localiza a punta de dedo. Es mecánicamente dependiente, es decir, duele con la carga.

El ligamento.

A diferencia de los tendones, los ligamentos se lesionarán en general como consecuencia de un traumatismo agudo. La característica principal por la que podemos reconocer esta lesión es que desencadenará una serie de eventos que recibirán el nombre de “cascada inflamatoria”. Con los síntomas de dolor, rubor, calor e impotencia funcional, podrán aparecer también movimientos anormales o bostezos en la articulación que normalmente reproducirán o aumentarán la intensidad del dolor.

El cartílago.

El cartílago es un tejido que no está vascularizado ni tampoco inervado, por lo que no produce dolor. En la artrosis (lesión producida como consecuencia del desgaste del cartílago de las articulaciones), el dolor es producido por el choque de los huesos subyacentes al cartílago. Suele ser un dolor acompañado de limitación de la movilidad, rigidez, crepitaciones y en general no presentará derrames. Suele ser más intenso e incapacitante en las primeras horas del día y va disminuyendo con la actividad.

El músculo.

Hay diferentes lesiones musculares y las podemos clasificar de la siguiente manera:

Sin daño anatómico:

  •  Agujetas: En este caso el dolor aparecerá siempre de forma posterior al momento de la actividad que hemos realizado.
  • Calambres: Es una contracción intensa, brusca e involuntaria de un músculo. Su duración será variable y se resuelve espontáneamente. La intensidad es alta pero con el paso de unos segundos desaparecerá.
  • Contractura: Cansancio muscular exagerado por un exceso de trabajo. Notaremos el dolor  como una sensación desagradable y de intensidad moderada. Puede aumentar a la palpación de casi todo el territorio muscular. Generalmente habrá una falta de precisión del momento de aparición del dolor.

Con lesión anatómica:

  • Tirón: Ocurrirá cuando un músculo ha sobrepasado sus límites de elasticidad. Sabremos reconocer perfectamente cuándo nos hemos hecho el daño y donde se localiza. Generará una impotencia funcional marcada. Puede presentarse por la noche durante los dos primeros días.
  • Desgarro muscular: Es la máxima expresión del tirón. El dolor seguirá las mismas características que en el caso anterior pero con mayor  intensidad. Se podrá incluso localizar palpando la zona en la que los extremos se han roto. En este caso, habrá dolor a la palpación de la zona, a la contracción del músculo afectado y al estiramiento del mismo.

El hueso.

En una lesión ósea, se caracteriza por ser muy intenso. En ocasiones, podrá estar acompañado de una impotencia funcional muy marcada, crepitaciones, movilidad anormal de los extremos del hueso, deformidad, hematoma y edema.

 

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Por | 2017-12-11T20:55:24+00:00 octubre 10th, 2017|Lesiones|Sin comentarios