4 Principales conflictos sobre alimentación

Hoy en día, parece que surgen expertos en alimentación y dietética por todos los lados. Sin embargo, esta saturación ayuda a la desinformación que sufrimos que curiosamente no surge por falta de información, si no por exceso. Diariamente recibimos un bombardeo de información a cerca de qué alimento es saludable y cuál no, qué dieta es la más efectiva, qué suplemento nutricional hace milagros… Y todo ello aplicado por igual a toda la población.

Tal es la cantidad de informaciones contradictorias sobre el mismo producto que terminamos optando por lo más fácil. Esto significa elegir la opción  más apetecible en ese momento, independientemente de lo saludable que pueda llegar a ser.

¿Cuáles son los principales conflictos en cuanto a la alimentación?

Algunos de los temas más controvertidos en la actualidad son:

Profesionales sanitarios desactualizados o poco formados en la materia

Problema común entre médicos, enfermeros, fisioterapeutas, entrenadores personales, etc, a los cuales los pacientes piden consejo alimentario y se encuentran en una situación de desactualización o falta de formación sobre el tema. La opción más recomendable sería derivar a un experto titulado en nutrición y dietética.

Conflicto de interés: rigor científico vs industria alimentaria

La desinformación y desactualización de los conocimientos es el caldo de cultivo perfecto para seguir consumiendo una dieta convencional en la que desayunamos galletas, promovemos el consumo moderado de alcohol como pauta saludable o recomendamos productos para los niños con azúcar y grasa de palma. Éstos son solo algunos ejemplos en los que debemos de considerar el conflicto de intereses de la persona que nos está recomendando estas pautas, o aconsejando determinados productos. Aquí vemos cómo la salud se pone al servicio de la industria alimentaria.

Controversia científica

Otro de los puntos a favor de la desinformación es la controversia científica que existe en torno a un mismo alimento, cómo citábamos anteriormente. Podemos encontrar el mismo número de artículos científicos a favor y en contra de un mismo producto. Aquí es cuándo debemos recurrir a un profesional cualificado y que de manera imparcial nos informe sobre que opción es la más acertada para nuestra dieta de manera personal, dependiendo de nuestros requerimientos nutricionales y energéticos concretos.

Extremismos

Los mayores enemigos de una “dieta-estilo de vida” son sus propios extremistas, que desacreditan todo aquello que se sale de su dogma sin ningún rigor científico, simplemente para justificar su propia postura. Veganos, vegetarianos, crudiveganos, sugar-haters, paleos, dietas hiperproteicas, etc. Para ello, un buen profesional sanitario debe distinguir cuando se está ofreciendo un mensaje de estilo de vida y cuándo una pauta generalizada. Tampoco debemos rechazar de forma automática e injustificada aquellas opciones alimentarias que no conocemos y que pueden ser saludables.

En resumen, lo que necesitamos son nuevas guías alimentarias que se basen en datos científicos, no en intereses comerciales. La industria alimentaria no es la que debe dar el mensaje de salud, sino el personal sanitario, correctamente formado. Algunas de las medidas futuribles que se contemplan son:

  • La incorporación de dietistas-nutricionistas en el sistema sanitario
  • El control de la publicidad infantil alimentaria, no permitiendo el uso de juguetes como “gancho” de atención de los menores
  • La retirada de las maquinas de vending de centros educativos y centros sanitarios.
  • Tasar los bebidas azucaradas, aspecto recomendado incluso por la Organización Mundial de la Salud.

En definitiva, la opción acertada y más sencilla es basar nuestra alimentación en los denominado como “Comida Real”.

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Por | 2018-10-17T11:54:32+00:00 octubre 16th, 2018|Nutrición|Sin comentarios